Nuestro país se localiza en el Cinturón Circumpacífico, la región con mayor sismicidad en el mundo. Desde el sur de Sinaloa hasta el oeste de Chiapas, numerosos sismos ocurren por el choque entre las placas oceánicas de Cocos y Rivera contra la placa continental de Norteamérica. En esta zona se generan terremotos de gran magnitud con tiempos de recurrencia relativamente cortos. Los sismos que se generan en otras zonas de la República, por mecanismos diferentes, pueden ser también de gran magnitud. Algunas de las construcciones son más vulnerables que otras a los sismos, y defectos en la concepción o en la construcción de las mismas pueden aumentar esta vulnerabilidad.


Todos estos factores determinan el riesgo sísmico de un conjunto de inmuebles ubicados en la República Mexicana. La forma más adecuada de cuantificar este riesgo es mediante la evaluación de las pérdidas probables tomando en cuenta el peligro sísmico y la vulnerabilidad de las estructuras.